28 septiembre 2008

Los médicos y la empatía

Tengo un amigo médico que cuando empezó la carrera quería ser cirujano. Sin embargo, mientras terminaba sexto y empezaba a pensar ya en el MIR, me sorprendió saber que había cambiado de opinión e iba a especializarse en ginecología: "es de las pocas donde ver a un paciente no significa ver a alguien sufriendo. Las madres llegan a las revisiones para ver cómo llevan el embarazo y la mayoría de las veces todo va bien, así que el clima general es de alegría. Los partos, aunque duros, no dejan de ser otra fiesta por lo que significan, etc., etc."

Este amigo mío ya es ginecólogo y se lo pasa bien en el hospital. Realiza su trabajo a las mil maravillas mientras se ríe con los compañeros y con las pacientes. Es un tío alegre de modo que no tiene ningún problema en sentir empatía por la gente que llega esperanzada a mirar en la ecografía qué tal sigue su bebé.

Sin embargo, en el 90% de las ocasiones un paciente muy enfermo no tendrá tanta suerte. Cuando las cosas van mal los médicos se muestran casi siempre incapaces de contactar emocionalmente con la persona que tienen delante. Y eso a pesar de que ya hay más que evidencias de que un desequilibrio emocional acaba repercutiendo en el sistema inmune.

Así pues, si incluímos el cuidado emocional dentro del proceso de curación, los médicos deberían dominar también ese área de conocimiento. ¿Se debería formarlos entonces para que, además de medicinas, intervenciones quirúrgicas e información, ofrezcan también empatía a sus pacientes? ¿Cuán importante debería ser esa formación? O lo que es lo mismo: ¿qué grado de empatía debería garantizarse?

¿Y qué ocurre con el resto de las personas? ¿Acaso la falta o posesión de esa cualidad por parte de alguien no repercute en los que tiene alrededor?

Enlace
al artículo sobre la empatía en casos de cáncer.

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