Las personas con Síndrome de Williams son de baja estatura, muestran al mundo una perenne sonrisa, tienen labios gruesos, orejas puntiagudas, ojos saltones y nariz chata. El nombre científico lo acuñó su descubridor en 1961. Desde entonces los psicólogos han creído encontrar en estas personas a lo que el folklore ha llamado tradicionalmente duendes o elfos:
"Los personajes míticos de los cuentos son a menudo músicos y narradores. Las hadas repiten una y otra vez las canciones que han oído y pueden seducir a los hombres con sus melodías. Cosas parecidas podrían decirse de los enfermos de Williams, pues poseen dotes narrativas y musicales fuera de lo común."
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