22 noviembre 2006

Que hay de cierto en todo lo que se piensa?

Estos días, después del robo, parece como si nos sintiésemos algo más desnudos. Algo más lejos de casa. Algo más alejados de los posibles y familiares (que no tienen por qué aludir a la familia) apoyos. Esos que nos ofrecen salvaguarda, esas pequeñas artimañas que aumentan nuestra confianza. Cuando te vas a 7000 km de casa, de todo lo que conoces, te ves obligado a dejar atrás muchas cosas que te sustentan, aunque no lo hubieses notado hasta entonces, cuando la vida te da un vuelco y comienza a ir mal.

Pero la vida sigue, y aquí, como en cualquier otro sitio del mundo, el mundo gira queramos o no. Así que siguen sucediendo cosas. Buenas, malas, cosas, sin más. En resumidas cuentas, todo sigue igual salvo nosotros, los que somos nuevos en un mundo que, para todos los demás, no lo es. ¿Y qué hacemos si esas cosas, que tienen que seguir sucediendo, van mal? ¿Cómo reaccionamos? ¿Qué posibilidades tenemos de que, lo que nos pase en dos meses, sea una muestra representativa del nuevo mundo al que nos hemos mudado? Pocas o ninguna. ¿Qué derecho tenemos entonces a generalizar lo que nos ha pasado en ese tiempo? Parece que ninguna tampoco. Sin embargo tendemos a hacerlo, para protegernos. Es nuestra salvaguarda. Nuestro pequeño juego mental para sentirnos a salvo. Llegados a este punto, no queda sino decir que esta actitud se produce ante cada nueva situación que la vida nos depara, nos hayamos movido 7000 km de casa o acabemos de salir y estemos pisando la alfombrilla de bienvenida.

Asi pues, ¿tenemos derecho a desconfiar de todo y de todos? ¿Una sola cosa cambia la percepción global de un país entero? Nuestro cerebro dice que sí. ¡Claro que tenemos derecho! ¿Qué se puede hacer si no? A algo tenemos que agarrarnos para sentirnos a salvo ¿no? Porque sentimos miedo. Miedo porque estamos solos, lejos de casa, lejos de los nuestros, de nuestros cds, de nuestros libros, de nuestra cama, de nuestros amigos... La pregunta entonces parece que podría ser ¿es necesario sentir ese miedo para estar a salvo? O en otras palabras ¿Qué es estar a salvo? ¿Y qué entiende cada uno por estarlo? ¿Se necesita algo más que una situación que no escape por completo a nuestro control? Y como dice el archiconocido proverbio chino que me permito cambiar a mi antojo ¿y si escapa a nuestro control, qué? Al fin y al cabo, si eso sucede, ya no podremos hacer nada, ¿no? Y entonces, ¿qué pinta el miedo? ;-)

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7 comentarios:

Ana dijo...

Ánimo, dicen que cuando enseñan una hoja de papel en blanco con un pequeño punto negro en la esquina, la gente no puede evitar fijarse en el punto negro y desechan lo demás.
Procura fijarte en todo lo positivo que te rodea.

(menudo comentario a lo Paulo Coelho me ha salido)

Raúl Tápanes López dijo...

Estimado Ibn:
Le pido disculpas por entrar en este, su blog, que por lo que veo es casi familiar.
Soy cubano, estuve en Angola en 1976-77, resido en Chile y estoy intentando escribir una crónica sobre la guerra, la participación cubana, los resultados palpables a la vuelta de 30 años, la Angola actual, etc.
Me gustaría intercambiar por este medio con ud. u otras personas que pudieran darme una visión actual. Mucho le agradecería si pudiéramos cambiar correos o algo así de vez en cuando.
Mi email es raultapanes@gmail.com
Le deseo mucha suerte y éxitos.
Saludos, Raúl Tápanes López, Valparaíso, Chile.

Ibn Luanda dijo...

Me puedes escribir a esta dirección

ibnluandaarrobagmail.com

donde pone arrroba sustituir por una @ (no lo pongo yo para evitar spam)

Yo me apunto tu dirección y hablamos. :-)

nushu dijo...

Ejem, ¿puedes repertir la pregunta?

*_*

Se nota que stas, lejos de "casa". Y es normal que tengas dudas y demás.

7000 km, son muchos kilometros.

Saludos

Ibn Luanda dijo...

Ha parecido que tengo dudas?

No tengo. O por lo menos, ya no las que planteo en el post ;-)

Psicólogo aficionado dijo...

Es dificil contestar esa pregunta.
Para mí el miedo no tiene una única respuesta.
Por un lado el miedo es algo que parece legado en los genes tras el paso de innumerables generaciones y que responde a los estimulos percibidos por esas generaciones.
En una ocasión leí acerca de un experimento realizado con ratas de laboraorio. El resultado fue después de someter tres generaciones a un acoso continuo en la tercera generación se apreciaba una agresividad mucha mayor.
Si este tipo de reacciones que no conseguimos controlar puede ser debido a circunstancias pasadas de la persona o de sus predecesores llega un momento donde estamos influido por el medio de forma tan íntima que no podemos separa nuestra reacción intrínsica.
En conclusión, ante situaciones de este tipo seguro que te van a influir en tu conducto pero bueno es saberlo.

Ibn Luanda dijo...

Yo distingo entre dos clases de miedo. Miedo de supervivencia (como el que tenemos al fuego, a una amenaza real e inmediata) y el miedo generado por nuestros propios pensamientos, que a veces ni siquiera tenemos claros. El post no es otra cosa que una reflexión sobre estos últimos miedos. Porque también creo que cuando tienes bien determinado de dónde proceden simplemente desaparecen. ;-)