02 enero 2007

La naturaleza es un mecanismo bien entrenado.

Para ejemplo este botón:

El GABA (ácido gamma aminobutírico) es el mayor inhibidor de transmisiones neuronales durante la edad adulta. Explicar esto es largo y complejo pero baste decir, por el momento, que esta afirmación encaja perfectamente en las neuronas maduras, que ya han creado sus conexiones dentro del cerebro. Cuando hablamos de neuronas nuevas que todavía están intentando unirse unas a otras para establecer el funcionamiento de los sentidos, de la memoria, de la inteligencia, de las emociones o de la imaginación, el GABA es, en cambio, el mayor excitador. Este contexto se da sobre todo en los niños recién nacidos, aunque los adultos seguimos produciendo neuronas toda la vida.

Estudiando los niveles de excitación neuronal en ratas de laboratorio, se observó que sucedía algo curioso justo en el parto: durante el mismo, el número de neuronas excitadas por GABA decrece bruscamente, volviéndose a incrementar justo después. Como en la naturaleza todo suele tener una razón, un grupo de científicos se puso a buscarla y acabaron descubriendo que la oxitocina, más comúnmente denominada hormona del amor, se encargaba de crear las condiciones para que el GABA fuese inhibitorio. ¿Por qué? Para evitar la isquemia cerebral provocada por la falta de riego al cerebro que se produce mientras el niño pasa a través de la vagina. Si la oxitocina no actuase, las neuronas seguirían intentando crear sus conexiones y al no tener oxígeno acabarían muriendo. De esta otra manera, el GABA, cuyo funcionamiento inhibidor se viene utilizando desde hace mucho con fines terapéuticos, se encarga de "dormir" al niño "apagando su cerebro" hasta que la sangre vuelve a llegar de forma normal. Desgraciadamente, esto no cubre los casos más extremos por asfixia con el cordón umbilical.

Visto en Nature.

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