15 enero 2007

Señor, sí Señor.

Sarkozy [el candidato de la derecha a la Presidencia francesa]:

"La República en la que creo quiere una escuela de autoridad y respeto, donde el alumno se levanta cuando entra el profesor, donde las chicas no llevan velo y donde los chicos no llevan gorra en clase".

Si eso es lo que dice no me quiero imaginar qué es lo que piensa. Parece claro que, al contrario que todos los partidos europeos, Sarkozy quiere ganar votos de la extrema derecha más que del centro. Como apuesta política tampoco es mala, después de ver los resultados que obtuvo Le Pen en las pasadas elecciones.

Por cierto, mi visión de la educación, con respecto a este tema del que habla este hombre, consiste en que no exista ninguna autoridad o disciplina que no sea comprendida y aceptada por cada alumno. La disciplina debe existir, por supuesto, pero no imponerse. Si el alumno la comprende y la asimilia se crea un individuo que intentará hacer lo mismo con cada situación vital (pensar por sí mismo). Si el alumno la obedece sin más se crea un autómata de la obediencia ciega (al porcentaje que quieran, me es indiferente) que seguirá obedeciendo (a lo que sea) si la autoridad es lo suficientemente fuerte.

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4 comentarios:

Ivan dijo...

Hola buenas.

Me parece que el enfoque de la autoridad y la libertad de elección de los alumnos que desprende tu artículo es poco acertado.

Hay una corriente que defiende la libertad de elección de individuos que recuerdo todavía están por formar como un derecho adquirido, como algo automático y que debe sacralizarse en aras a conseguir la mejor formación del alumno. La autoridad del maestro aparece como algo secundario, dependiente de la interacción y la respuesta que se genere en sus alumnos.

Esto es pernicioso y rigurosamente negativo. Basta ver lo que sucede en las aulas de países como Francia o España. En una clase en la que cada uno hace lo que quiere, porque la administración no respalda la autoridad del profesor y al mismo tiempo protege al alumno que conculca el derecho de aprender de los demás, como habitualmente sucede, no se está impartiendo educación, se está repartiendo basura.

Defender la libertad de respetar o no la autoridad del maestro por sus alumnos tiende a determinar, entre otros factores, a que la educación se iguale por abajo, en vez de por arriba, que es un principio que no debería ser negociable porque premia a los mejores y los pone como modelo a imitar y que es algo que se ha perdido en los últimos años.

No creo que con chavales de 6, 12 ó 15 años que van a la escuela a aprender se deba priorizar esa supuesta necesidad de que puedan elegir y reflexionar sobre lo elegido antes que la autoridad del maestro y de las reponsabilidades que este sí posee sobre la educación de todo un colectivo.

Lo que dice Sarkozy guste más o menos va en esa línea y me parece de cajón: los contenidos y formas del sistema educativo no se negocian ni debaten entre los educados. No se "eligen" por los alumnos si no que se imparten por los profesores.

Un saludo. Sigamos charlando si te apetece

Ibn Luanda dijo...

No me vale que me digas que está ocurriendo algo malo en las aulas de España o Francia. Quiero que me digas por qué ocurre. ¿Cuáles crees que son las razones?

La educación de un niño-adolescente se alimenta de varias fuentes:
- familia
- colegio (profesores)
- grupo de amigos
- el propio niño

La mayoría de los niños (y de las personas en general) tienden a sentirse más cómodos si otros toman las decisiones por ellos. Hasta hace no mucho (más o menos 15-20) años, la moral católica regía la conducta en los colegios e institutos (aunque fueran públicos). Además, los padres también la inculcaban a sus hijos (aunque no fueran ya creyentes habían crecido con ello). Sin embargo, de ese tiempo a esta parte, la moral católica ha perdido mucha fuerza y ya no domina los colegios ni institutos públicos. Tampoco domina a los padres que son la última generación de alumnos "educados" y "adiestrados" mediante esa moral. En muchos de esos padres, además, se ha producido un efecto rebote, queriendo dar a sus hijos la libertad que ellos no tuvieron. Por si fuera poco, con la incorporación de la mujer al trabajo, el niño se queda sin una referencia imprescindible a los 4 meses de nacer. Con los apretados horarios de trabajo, muchos niños no tienen padre ni madre que intentan llevar a cabo su labor, al igual que lo han intentado padres durante toda la historia, lo mejor que pueden. Sin embargo, ante la falta absoluta de formación al respecto, y el poco tiempo que pueden dedicar a sus hijos, los padres actuales fracasan estrepitosamente. ¿Qué ocurre? Que la familia y la iglesia han sido desposeídos de su influencia. Sólo queda la de los profesores, que hacen lo que pueden al no verse ayudados desde casa, y la influencia del grupo de amigos.

El camino fácil es el de Sarkozy, pero no solucionará nada. El único camino es el de dar al alumno algo que le servirá para toda su vida, para cualquier situación: la capacidad de pensar por sí mismo. Eso no equivale, como dices tú, a negar la autoridad del profesor en determinadas áreas de la enseñanza (como pueda ser la impartición de su materia) pero sí la aceptación por parte del profesor de que sus palabras no son ley y que no es el único individuo en todo el aúla. Que esto sea así no equivale tampoco a que el aula se convierta en un territorio anárquico, ni muchísimo menos. Equivale a que el aúla se convierta en un sitio plural, donde el profesor, debido a que sabe mucho más de la materia que cualquiera de los alumnos y tiene mucha más experiencia de la vida, llevará la voz cantante tanto en lo referente a su asignatura como en las transversales.

Ivan dijo...

Haces algunas reflexiones que comparto. Hay parte del análisis del devenir social que es bastante cierto, sin embargo, tengo la impresión de que tu enfoque destila una conclusión que no va muy acompañada de los hechos.

El camino que adopta Sarkozy no es el más fácil. El más fácil es el de mirar a otro lado, como sucede en España. Tenemos objetivamente un grave problema en nuestro sistema educativo que se traduce en una pérdida de calidad educativa, una progresiva reducción de universitarios, un creciente abandono escolar, un profesorado desmotivado y vejado por el alumnado y otros síntomas igualmente alarmantes… y este análisis es compartido por APAs, profesorado, partidos políticos y otras fuerzas sociales, y no se cambia nada confiándolo en parte a lo heredado de la nefasta LOGSE mientras estamos en debates estériles como la Educación por la Ciudadanía y similares.

A mí particularmente no me agrada Sarkozy pero en esta cuestión incide de forma razonable recordando en las frases que señalas en tu post un punto esencial: la recuperación como espacio público de una forma de entender la escuela. Se podrá compartir o no, pero si como señalas las exigencias de la vida que llevamos nos han hecho fracasar educativamente con las generaciones que suben, algunas reformas deberíamos realizar para mejorar la mediocridad existente. Si confiamos en el profesorado para cubrir parte de esa dimisión de los padres en la formación de sus hijos, deberíamos darles la autoridad para hacerlo, instrumentos que refuercen su posición si queremos revertir una situación que reconocemos como mala y preocupante.

Autoridad y respeto a la figura del profesor no significa pegar a un chaval ni impedir que pueda exponer sus opiniones. Tampoco crea autómatas necesariamente. Reforzar la autoridad del profesorado español hoy en día implica legitimar a un profesor a realizar mejor sus funciones como decente, ante la insuficiencia educativa que los educados reciben. No creo que el esfuerzo que implica aumentar la autoridad del profesorado en España vaya en menoscabo de la libertad de elección y la formación de los alumnos. No es una consecuencia necesaria, ni siquiera es una consecuencia directa.

Si fuera así, quizá deberíamos plantearnos algunas cosas sobre nosotros mismos. Tu que eres una persona que ha vivido con profesores que ejercían con mayor respeto a su figura y autoridad sobre los alumnos que los actuales (incluso siendo los mismos), reflexionas y actúas como un sujeto moral, con esa capacidad para pensar por uno mismo (que acertadamente señalas como algo importante) fruto de una enseñanza que, bajo un principio de autoridad más acusado que el actual, obliga a que las personas que están en el principal periodo de formación de su vida, respeten y obedezcan la figura del profesor que les está formando. Fuimos enseñados con profesores que tenían las potestades suficientes para decir no en determinadas ocasiones y nosotros sabemos actuar como sujetos morales.

De un modelo más autoritario, que es el que vivimos nosotros, al existente en la actualidad, que resta autoridad a quienes legítimamente deberían poder ejercerla y que además dota de una mayor discrecionalidad a los alumnos, resulta que en España se traduce en que tenemos pérdida de calidad educativa y un creciente abandono escolar. ¿No te parece que existe alguna relación?

Los chavales que abandonan el colegio no ejercitan mejor sus capacidades ni su libertad de elección mejor que los que se quedan. No eligen mejor por mucho que adelanten el momento de la toma de decisiones. Quizá porque a lo mejor no sepan qué es lo que deben elegir y tienen la libertad (mal entendida) de poder elegir a ese nivel de decisión.

Igual no lo compartes pero el modelo que propugnas y que concede una mayor discrecionalidad a alumnos jóvenes en perjuicio de un modelo que refuerce más al profesor es muy negativo. Al final lo que tenemos en la calle son señoritos andaluces, niñatos que hacen lo que quieren, que exigen todos sus derechos pero que son incapaces de hacer frente a sus obligaciones porque no han sido formados en una mayor equidad de derechos y obligaciones. Quizá porque no la han vivido en la escuela.

Un saludo

Ibn Luanda dijo...

Iván, comparto la mayoría de lo que dices y quizá estemos hablando de lo mismo. Lo mejor educación que le puedes dar a un alumno, a un niño, a una persona cualquiera, es la coherencia. El ser consecuente contigo mismo. Que la otra persona sepa a qué atenerse. Dices bien que los niños se han vuelto señoritos, pero no por culpa del sistema educativo. Lo han hecho por culpa de los padres que, como comenté antes, no han sabido conjugar su trabajo con la educación de los hijos, y tienden a darles todo lo que piden como contrapartida a la falta de tiempo junto a ellos. Eso crea pequeños tiranos que es lo que se encuentra el profesorado en las aulas.

Pero no sé hasta qué punto crees que un profesor tiene poder para cambiar eso mediante mecanismos de autoridad, por muy fuertes que sean. En España la situación actual con respecto a estos niños es que sus padres les dejan hacer lo que quieran y, en la mayoría de los casos, eso incluye lo que sus hijos hagan lo mismo en el colegio, por lo que no admiten la intrusión autoritaria del profesor. Así que se crea un conflicto, enorme por cierto, pues el alumno (e hijo) no sabe a qué atenerse.

La solución de Sarkozy no es válida porque el contexto actual no la permite. Porque los padres actuales no van en consonancia con ella. El profesorado digamos que ha evolucionado con los tiempos pero de forma gradual. Los padres lo han hecho bruscamente. Hay que reducir ese espacio que les separa por el bien de los niños y adolescentes. Soy bastante pesimista en cuanto a hacerlo con la colaboración de los padres (un adulto, a no ser que su hijo se haya vuelto completamente loco, es difícil que acepte intromisiones de alguien, en quien no tenga mucha confianza, a la hora de educarlo).

Así pues, mi idea no es educar a los padres y tampoco hacer que padres y profesores entren en conflicto. Mi idea es educar a los hijos para que un día ellos sean capaces de educar a los suyos y la distancia se salve.

El gran error de la logse fue establecer la secundaria obligatoria hasta los 16 años en un tiempo que no lo aconsejaba.

Como bien dices, una chaval de 14 años es difícil que sepa lo que quiere ser en la vida. A mi modo de ver, hasta es pernicioso. La educación obligatoria, desde que empieza hasta que acaba, tiene como objetivo la educación de los habitantes de un país, para que puedan salir a su sociedad e integrarse. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de esa actividad se realiza únicamente con mandarlos a la escuela, porque en ella se socializan y aprenden a tratar con diferentes personas de diferentes edades. Creo asimismo que los profesores le dan demasiada importancia a la tarea (que gran parte de la sociedad entiende como completamente necesaria) de hacerse respetar a toda costa.

Y como dije antes, si educas a una generación en un método autoritario (que no tiene por qué incluir la violencia física) esa generación (como le ha pasado a la actual) no tiene ni mucho menos que querer lo mismo para sus hijos. Sin embargo, si los educas para pensar por sí mismos y descubren lo bueno que es eso, educarán a sus hijos de la misma forma y así, en la siguiente generación, profesores y padres estarán de acuerdo y los hijos-alumnos verán coherencia.