11 abril 2007

La eucaristía

[...]O la Iglesia nunca ha entendido nada, o es que como dicen algunos, se creó la Iglesia para asegurarse de desactivar el mensaje cristiano y que nadie entendiera nunca nada.

Lo importante de la eucaristía no es hostia ni el copón, eso es una chorrada. Al leer la narración que los evangelistas hacen de la Última Cena, parece evidente que el Hoy, en una sociedad con anoréxicos, bulímicos y obesos quizá no tenga mucho sentido, pero en una sociedad en la que la comida de mañana no estaba asegurada, compartir el pan era una muestra de solidaridad y hermandad. Partir el pan era un símbolo muy poderoso que cualquiera que quisiera entender, entendía.

[...]En las iglesias no existe comunión, sólo rito. Las pocas veces que (creo que las cuento con los dedos de la mano) me dieron la comunión, en modo alguno fue un acto de hermanamiento. Fue el cumplimiento de un rito al que ya de pequeño me rebelé por considerarlo absurdo. En los templos hace milenios que sólo queda superstición, ritual, superchería.

[...]Unos añitos más tarde sí que comulgué, muchas, incontables veces. Comulgué con unos litros y unos porros. O con kalimotxo. O si alguien estaba bien de pasta...

Eso era una verdadera comunión, de cariños, de confianza, de penas, de agobios y de risas. Los porros se rulaban y, si alguien no tenía para poner para los litros, el máximo reproche era ir a la bodega a pillarlos. Yo comulgué con mis colegas, pues ellos eran mi familia.
Visto en La mirada del mendigo y comulgando.

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2 comentarios:

martuky dijo...

Juas que bueno.... te he imaginado fumando porros y mira que me ha parecido raro raaaaaaaro... jajajajaa

Ibn dijo...

Comulgo con las ideas, mujer.

Si ej que...